Así que te crees mucho porque ya escuchaste todas las canciones, viste todas las películas, leíste todos los poemas… Imagino que te adoctrinaron en todas las religiones y sus ritos y sus cantos y sus plegarias pero todo debe sonar tan absurdo cuando no necesitas encontrar consuelo de ninguna cosa. En los milisegundos que te tomó ver todos los episodios del Chapulin Colorado ¿Tuviste tiempo para reírte? Y cuando Betty regresa con Don Armando… ¿También quisite aventarle una chancla a la tele? ¿Te da curiosidad desenterrar del infinito abismo que es la matemática todos los números primos? entre las páginas de los autores ignorados y best seller del NYT ¿encontraste alguno cuyas palabras miraran directamente a las lineas que forman tu código?…
Seguramente sabes todo del fútbol y sin embargo no creo que te provoque ninguna emoción un gol, un mundial, el «no era penal» del México-Holanda 2014 o la mismísima mano de Dios..
Supongo que ya leíste todas y cada una de las noticias que se han publicado en cada diario en todo idioma desde la noticia con el encabezado que solo hace sentido a los locales hasta aquella primera plana unisona que se seria comprensible en cualquier parte del planeta, habrás conocido entonces las miserias y las glorias de ser humano y si tienes un poquito de sentido común podras reconocer que Tolstoi tenía razón en las primeras líneas de Ana Karenina y que la grandísima familia humana con sus alegrias y amarguras no ha sido más que la misma cosa desde los inicios del tiempo.
Quisiera ser como tu y hablar todos los idiomas, saber que dicen todos esos libros cuyos nombres y portadas me han hipnotizado, quisiera saber todas las recetas y todos los bailes. Todas las festividades, todos los ríos y poder nombrar todas las montañas con solo ver su silueta. Quisiera haber visto todas las películas de vaqueros y darle tiempo a las peliculas mudas pero yo tengo los años contados y no puedo llenar los sesenta segundos que recorren el minuto de la misma forma que tu pero intento que los sesenta minutos que recorren la hora valgan la pena para cuando pasen las veinticuatro horas que llenan el día y cada día se consuma hasta el día del juicio final pueda no saber el nombre de todos los exploradores españoles del siglo XVI pero al menos pueda haber sido sujeto de prueba de todas y cada una de las emociones de todas las cosas, la última trinchera que nos cataloga humanos.
(Por ejemplo yo encontre esta canción hoy… de las emociones que nos hacen humanos, hoy más que nunca empapate)
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