«Solicitamos su colaboración para localizar a la siguiente persona…»

En la eterna cuestión del qué fue primero, yo de lo único que tengo certeza es que primero fui niña. Niña-niña de jugar a las comiditas, con las muñecas y a las escondidas. En el año del señor 2025 cualquier persona con acceso a internet y redes sociales ya escucho hasta el hartazgo acerca del niño interior. Como colectivo tenemos más información sobre como localizar al niño perdido que de como presentar correctamente la declaración anual de impuestos.

Hace días me preguntaba cuales eran las constantes en mi existencia. Es decir ¿Qué cosa en común vive en mi desde mi infancia? Como cada día me aleja de esa niña tengo que gritar la pregunta mas fuerte para que se escuche hasta el fondo de mi historia.

La primer respuesta sobre lo que sobrevive de mi configuracion de fabrica es mi amor brutal, salvaje y desesperado por la carne asada, después la necesidad de enchilarme y por ultimo en la sección de instintos primitivos esta mi extraordinaria habilidad para quedarme dormida. Luego esta un amor inexplicable por los leer y escribir.

También cargo desde la infancia con una manía de preocupación psiquiátrica menor por dibujar caritas felices 🙂 en cualquier lugar que puedo. (El otro día el señor que lavaba mi carro vio un montoncillo de caritas felices pintadas con mi dedo sobre la mugre y dijo que parecía lo que pintaban los psicopatas en las películas y yo ah weno oks)

De mayor interés psicoanalítico es el hecho de que yo de niña estaba secretamente segura de que volaba. Lo había hecho tantas veces en mis sueños que me resultaba IMPOSIBLE entender porque al momento de sonar el despertador no podía salir volando de mi cama.

En mis sueños, antes del riiinnnnggg que anuncia el amanecer, había cruzado campos llenos de flores amarillas y había sobrevolado el trafico que estorbaba la llegada a la escuela, también había perseguido trenes veloces y rescatado animalitos desamparados del fondo de alguna alcantarilla… Todo esto era hermoso y genial y una vez que se lo conte a mi mamá dijo que era «Sublime» y yo quería ser sublime. No solo en sueños, quería sublimidad en la vida real, aun y cuando sublimidad fuera una palabra difícil de pronunciar y mas aún de entender porque realmente no existe su transformación a verbo.

Mi certeza de que volaba no se estrellaba con mi incapacidad para hacerlo, sencillamente alguna falla mecánica debería de haber en mi cuerpo, algún movimiento aun no descubierto en la realidad iba a activar la función de volar en mi organismo. Yo estaba segura de que volaba, mi poder estaba ahí pero había algo que me faltaba hacer y no sabia que era… quizá repetir 3 veces alguna frase que cual conjuro mágico, le hiciera entender a mi cuerpo que era momento de emprender el vuelo. Tal vez lo que hacia falta era un brinco, un brinco perfecto porque cuando volaba por las noches en mis sueños no era como lo hacen los pájaros o los aviones, mas bien yo daba un salto que parecía eterno, un impulso que me elevaba del piso y me transportaba tan lejos como quisiera. Incluso recuerdo mi lógica: No se como manejar pero se que los autos se mueven, No se como volar pero se que puedo hacerlo. Después llego el meta-sueño: Yo soñando que soñaba qué volaba y que al despertar lo intentaba y por fin lo lograba. Así vivía, abandonando en mi cama el super poder que me pertenecia.

Si nuestro niño interior vive por siempre entonces estoy feliz de llevar en mi a la loca de las certezas imposibles, la que encuentra figuras en las señales de humo, la del vaso de leche por la tarde, a la que veía a los niños correr en la calle desde su ventana, que hacia mandados con tal de salir de su casa, a la que inventaba juegos todo el tiempo, que hacia nidos con almohadas en cualquier rincón, la que sola sacó su tarjeta de renta de películas en el video Vero y la que grababa canciones del radio en un cassette… Espero que sea verdad eso de que siempre estas aquí, de una forma u otra, aunque mi vida se expanda y la experiencia intente agotar la sorpresa con la que vemos el mundo, aunque el sueño de volar se ponga un disfraz y se envuelva en el papel tapiz de la realidad, aunque el horizonte nos niegue el privilegio del atardecer y encontremos sombras en lugares donde buscábamos claridad, que alegría saber que estas aquí intentando volar para encontrar campos de flores amarillas detrás de la montaña y en ese intento alucinando volviéndote mi brújula y compas, el verdadero jinete que me lleva atravez de esta hermosa tormenta que llamamos vida 💛

Riders on the storm

Riders on the storm

Into this house, we’re born

Into this world, we’re thrown

Like a dog without a bone

An actor out on loan

Riders on the storm

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